Vendemos licencias, con factura. La diferencia está en lo que viene después: te ayudamos a que queden bien instaladas y, si mañana algo se ve raro, tienes a quién preguntarle.
La licencia se compra en dos minutos. Lo que casi nadie verifica es si quedó activa en todos los equipos, si las exclusiones que alguien puso hace tres años siguen ahí, o si el reporte que nadie mira viene avisando lo mismo hace seis meses. Nosotros vendemos la licencia, pero lo que te dejamos es la certeza de que está funcionando.
Cuatro pasos. Si te trabas en alguno, escríbenos y lo resolvemos contigo.
Te llega por el mismo canal donde compraste, junto con el instalador oficial del fabricante. No descargues el instalador de ningún otro lado, por más que aparezca primero en el buscador.
Dos antivirus conviviendo se estorban y dejan huecos. Si venís de otro producto, hay que desinstalarlo antes de instalar el nuevo, no después.
Instalás, pegás la clave y esperás a que termine la primera actualización completa. Recién ahí el equipo está protegido de verdad.
Que diga «activo» no alcanza. Comprueba que la fecha de las firmas sea de hoy y que el análisis programado esté encendido. Esos dos datos son los que importan.
A partir de cierta cantidad cambia el precio por licencia y, sobre todo, cambia lo que podemos hacer por ti.
El valor por licencia baja con el volumen. Dinos cuántos equipos y qué producto necesitas y te pasamos número y plazo de entrega.
Factura en regla con los datos de tu organización, para que compras lo pueda imputar sin vueltas ni excepciones.
Te avisamos antes de que venza. Una licencia vencida es un equipo desprotegido que nadie notó hasta que fue tarde.
Si venís de otra marca, planificamos el reemplazo para que no quede ningún equipo sin cobertura durante la transición.
Para volúmenes grandes, despliegue centralizado en lugar de ir equipo por equipo interrumpiendo a cada persona.
Cuántos equipos quedaron activos, cuáles se saltearon la instalación y cuáles no actualizan hace semanas. Sin eso, la compra es un acto de fe.
Esto no está acá para venderte algo más. Está para que sepas exactamente dónde termina la cobertura que estás comprando.
Si alguien entra con el usuario y la contraseña de un empleado, para el antivirus es un usuario legítimo trabajando. Ahí lo que hace falta es mirar comportamiento, no archivos.
Un servidor expuesto, un escritorio remoto abierto a internet, una nube mal configurada. Nada de eso es un virus, y todo eso es por donde se entra.
El antivirus levanta una alerta y alguien tiene que leerla, entender si es real y actuar. Si no hay nadie de ese lado, la alerta es un ruido más en una bandeja que nadie abre.
Detecta lo que llega hoy. Si algo se instaló hace tres meses y está quieto esperando el momento, eso se busca de otra forma y con otras herramientas.
Si alguna de estas cuatro te hizo ruido, mira monitoreo gestionado para lo que pasa después de la alerta, respuesta a incidentes para cuando ya pasó, o pentest para averiguar por dónde entrarían antes de que entren.
Dinos la cantidad y el producto y te pasamos precio y plazo.
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